National Endowment for the Arts - The Big Read
Fahrenheit 451

Fahrenheit 451

by Ray Bradbury

You don’t have to burn books to destroy a culture. Just get people to stop reading them.


Ray Bradbury selling newspapers on the corner of Olympic and Norton, Los Angeles, c. 1938.

Bradbury y sus otras obras

Ray Bradbury publicó más de ochenta libros. El primero, Dark Carnival (Carnaval negro) (1947), lo estableció como una sorprendente voz nueva y, tres años después, The Martian Chronicles (Crónicas marcianas) lo convirtió en una voz crucial. Crónicas, una colección de cuentos cortos interconectados, representa una inversión típica de Bradbury: en lugar de una historia sobre un bombero que provoca incendios, se trata un escenario clásico de invasión, con la excepción de que los terrícolas son los que invaden Marte. Algunos críticos la han interpretado como una astuta alegoría de la suburbanización de Los Ángeles y del Oeste estadounidense, donde vivía Bradbury, y la consideran superior a Fahrenheit 451 por su delicadeza y su elegancia lingüística.

En 1951 Bradbury terminó de escribir The Illustrated Man (El hombre ilustrado), su segunda colección de cuentos. De manera muy similar a Crónicas, este libro utiliza un dispositivo de enmarque que sirve de hilo conductor a todas las historias: un hombre cuyos innumerables tatuajes se convierten en narrativas independientes. Aunque sus novelas siguen siendo las que reciben mayor atención, Bradbury también fue un maestro de la ficción corta. Por ejemplo, su cuento “A Sound of Thunder” (El sonido del trueno) (1952) es probablemente su narración más influyente, con su parábola de una mariposa prehistórica aplastada en un descuido, acto que tiene unas consecuencias que cambiaron la historia. Si no fuera por Fahrenheit 451 (1953), que surge de la ampliación de un cuento, posiblemente se le consideraría menos un novelista con varios cuentos buenos y más bien un buen escritor de cuentos que en algunas ocasiones realizó incursiones en la escritura de libros de ficción.

Después del éxito de The Martian Chronicles (Crónicas marcianas) y Fahrenheit 451, Bradbury abandonó el mundo de la ciencia-ficción, aunque solo sería temporalmente, para escribir Dandelion Wine (El vino del estío) (1957). Durante doce años escribió casi diariamente sobre su niñez y el resultado fue esta novela. Ambientado en Green Town, una versión ficcionalizada del lugar donde nació (Waukegan, Illinois) el libro se centra en Douglas Spaulding, un niño de doce años, y el verano que éste pasa creciendo y anotando su vida. Dandelion Wine, (El vino del estío) aunque muy diferente de las obras de fantasía de Bradbury, resalta su capacidad de salirse del género por el que es más conocido.

Bien pasados los ochenta años, a una edad en la que muchos escritores se relajan y se conforman con contar las sumas acumuladas gracias a los derechos de autor, Bradbury seguía trabajando. A lo largo de los primeros años del nuevo milenio, Bradbury publicó sin cesar nuevas obras de ficción junto a varias antologías de cuentos, poemas y ensayos anteriores. En 1994 apareció la colección de cuentos cortos The Cat’s Pajamas (El signo del gato). Con una colección de ensayos detrás, Bradbury nunca tuvo el problema del bloqueo del escritor. Rodeado de agradecidos herederos, continuó produciendo trabajos nuevos en un panorama de lecturas ya transformado por su paso por él. Al igual que la mariposa de “A Sound of Thunder” (El sonido del trueno), la influencia de Bradbury solamente aumentará con el tiempo.

Bradbury y el cine

Desde el día que, a los 3 años, su madre lo llevó a una matiné de The Hunchback of Notre Dame (El jorobado de Notre Dame), de Lon Chaney, Bradbury era un ávido cinéfilo. Mucho antes de que abriera su primer libro, apenas pasaba una semana sin que su madre y él hicieran una escapada al cine local. De hecho, el prematuro amor de Bradbury por la literatura puede probablemente deberse a su dominio intuitivo del arte de contar historias alimentado por una constante dieta infantil de películas mudas.

La tecnología cinematográfica tardó mucho en llegar a la par del género elegido por Bradbury; y algunos dirían que aún no lo ha conseguido. Pero antes de la llegada de las imágenes generadas por computadora, adaptar la ciencia-ficción y la fantasía al cine era incluso más difícil que actualmente. Por cada éxito, muchas novelas altamente originales y vivamente imaginativas nunca llegaron a la pantalla. Fahrenheit 451, al igual que otras novelas distópicas que se centran más en los personajes que en el alcance épico, como A Clockwork Orange (La naranja mecánica), se prestaba bien para el cine de aquellos años anteriores a las imágenes generadas por computadora. La versión de 1966 de la novela realizada por el director y coautor François Truffaut presenta el futuro de Bradbury como un mundo monótono y casi sin color. La película, con Oskar Werner en el papel de Montag y Julie Christie en el doble papel de Clarisse y la esposa de Montag, alienó a algunos espectadores originales por alejarse de la estética “new wave” previa de Truffaut, pero la mayoría de los críticos revisionistas se han mostrado más amables con ella.

La cinta de Truffaut es una de varias películas basadas en la obra de Bradbury, aunque es, con mucho, la más conocida. Otras adaptaciones incluyen la película The Illustrated Man (El hombre ilustrado) (1969), A Sound of Thunder (El sonido del trueno) (2005) y Something Wicked This Way Comes (La feria de las tinieblas) (1983) en la que Bradbury fue el guionista, papel que encarnó a menudo, tanto para el cine como para la televisión. Desde su versión de Moby Dick de Melville para la película de John Huston de 1956 hasta su trabajo en base a sus propias obras, incluyendo The Picasso Summer (El verano de Picasso) (1969) y la película para niños The Halloween Tree (El árbol de las brujas) (1993), Bradbury demostró ser capaz de adaptar de obras de ficción. Sus historias también aparecieron muchas veces en programas de televisión como The Twilight Zone (La dimensión desconocida) y Alfred Hitchcock Presents (Alfred Hitchcock presenta).

El resultado de su colaboración en un corto animado con el escritor de ciencia-ficción George Clayton Johnson sobre la obsesión eterna del hombre por volar, Icarus Montgolfier Wright, fue nominado al Oscar en 1962 en la categoría mejor tema de corto.

De todas las fotos de Bradbury a lo largo de los años, quizás la que mejor lo capta fue tomada en el set de Something Wicked This Way Comes (La feria de las tinieblas).

Está señalando algo en la distancia a su amigo, el gran dibujante de animación cuadro por cuadro Ray Harryhausen. El escenario circundante capta perfectamente el Medio Oeste estadounidense en el que transcurrió la juventud de Bradbury, y se tiene la sensación de que, de algún modo, este increíble narrador ha conseguido dirigir artísticamente su propia niñez. Bradbury ya ha vivido, escrito, y ahora dramatizado, las emociones que la cámara está a punto de grabar. No es sorprendente que su mirada transmita no sólo alegría sino también pura y serena confianza. Por fin está haciendo una película, campo en el que se ha sentido como en casa desde aquella matiné en Waukegan casi sesenta años antes.

Alusiones literarias en Fahrenheit 451

Walden
de Henry David Thoreau
Un precursor de la filosofía de Granger en Fahrenheit 451, el relato clásico del tiempo que Thoreau pasó en una cabaña en Lago Walden ha inspirado a generaciones de iconoclastas a despreciar la sociedad y retirarse a la naturaleza.

Gulliver’s Travels(Los viajes de Gulliver)
de Jonathan Swift
La novela satírica de Swift (1726) relata el viaje de Lemuel Gulliver a una serie de islas imaginarias, ninguna más improbable que la Inglaterra que dejó atrás. La idea bradburiana de usar un mundo distante como un espejo que refleje los defectos de nuestra propia sociedad no se origina aquí, pero es posible que sea una expresión temprana de la misma.

“Dover Beach” (La playa de Dover)
de Matthew Arnold
El perdurable poema de Arnold sobre un paisaje marino en el que “en la noche se enfrentan ejércitos ignorantes” también ha prestado líneas a la novela Saturday (Sábado) de Ian McEwan y ha inspirado el título de la obra de Norman Mailer Armies of the Night (Los ejercitos de la noche).

La República de Platón
La inmortal alegoría de la caverna, en la que los hombres que viven en la oscuridad confunden las sombras con la verdad, sin lugar a dudas encuentra eco en el mundo de Fahrenheit 451.

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